Dragoste y Los finales y los sueños

Versos cargados de rabia que arrojan verdades incómodas, desnudas, y otros sensuales que recuerdan al lector que somos piel y huesos, seres humanos en definitiva, capaces de lo sublime y lo terrible por igual. Las dos caras de la humanidad, a la que están dedicadas sus frases, nos encontrarnos a nosotros mismos, mirarnos al espejo y ver reflejada la verdad humana al desnudo.