Es el relato de la mujer joven, Gladys, que va adquiriendo tanto mirada como voz propia, en lugar de limitarse a ser objeto inactivo de las peripecias masculinas. Louisa May Alcott,tras los años de éxitos juveniles, vuelve a la intriga tenebrosa., pero le añade capas de trascendencia que no encontraremos en la mayor parte de obras suyas de ese género. Hay abundancia de escenas nocturnas, intento fallido de suicidio y violación de la intimidad de un personaje mediante la práctica del mesmerismo